viernes, 17 de febrero de 2012

REFLEXIÓN DE LA LECTURA "ART OF THE DIGITAL AGE" DE BRUCE WANDS

Vivimos en una era digital donde ya cualquier aspecto que interactúa con nuestras vidas podría ser digital, desde un simple reloj, o electrodomésticos como los reproductores de música, los microondas, los autos, tenis, televisiones, casas enteras, cualquier cosa que se nos pudiese ocurrir. La humanidad vive rodeada de su propia creación artificial que ella misma construyó. Y quiera o no uno, existimos rodeados de aparatos digitales, las personas viven ya tan acostumbradas a ellos que quizá sería difícil su vida fuera del reino artificial.
Así pues no debería ser de extrañarse que el campo del arte también se haya integrado a los nuevos medios digitales y electrónicos. Uno como artista puede hacer arte con lo que tenga a la mano,  desde esculturas con basura hasta esculturas de oro, para el artista moderno ya no hay límites matéricos como los había todavía en el siglo pasado, en que una pieza de arte sólo podía considerarse como tal si estaba elaborada con las técnicas tradicionales de la pintura al óleo o temple y la escultura en mármol o bronce. Como cualquier aspecto cultural el arte tuvo que adaptarse al curso evolutivo de la modernidad, tenemos así que las formas de expresión emergentes se valen de los medios como el internet, las redes sociales, los aparatos electrónicos o softwares para comunicar un sentido de vida, de reflexiones ligadas a nuestra relación con todos estos artificies digitales.
Pareciera existir una deshumanización de nosotros mismos al estar hablando tanto del camino progresivo que lleva la evolución tecnológica, cada vez pareciéramos más digitales o más androides, sin embargo un tópico que se plantea gran parte del arte de los nuevos medios es precisamente preguntarnos cómo es que somos humanos en relación a estos aparatos electrónicos, que aunque a veces se nos olvida se siguen desarrollando tecnologías con el supuesto de tener una vida más cómoda o acercarnos más a nuestros seres queridos. ¿Qué tanto una conversación por el chat del facebook podría suplir las emociones de una conversación frente a frente? o ¿qué tanto nos estamos acercando peligrosamente a una realidad apocalíptica como las que se plantean en las películas de ciencia ficción como la de Matrix?

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